Amsterdam es una ciudad espectacular, tiene muchos encantos,  sus callejones coloridos, sus hoteles espectaculares y los canales que le dan la vuelta a todo el centro de la ciudad van a lograr enamorarte por completo. La verdad es que todo nos pareció sacado de una postal.

Para los que no me conocen, yo planifico todo con mucha anticipación y soy super organizada a la hora de viajar. Siempre tengo mi itinerario preparado, con las horas exactas, lo que vamos a conocer, las mil opciones donde vamos a comer etc.

Teníamos planeado llegar a Amsterdam el día de mi cumpleaños, ya que pasaríamos la noche anterior conociendo Bruselas la capital de Bélgica que nos llamaba muchísimo la atención.

Por lo cual si rebobinamos y empezamos desde el principio, nuestro plan era llegar a Madrid pasar una noche y al día siguiente despegar rumbo a Bélgica donde también estaríamos una noche y llegaríamos a Amsterdam la mañana de mi cumpleaños para conocer la ciudad y dirigirnos a realizar todos los planes que me tenía Eduardo de cumpleaños preparados.

Pero NO FUE ASÍ.

Llegamos a Madrid como lo habíamos planeado, dejamos las cosas y salimos a patear la ciudad. Obvio yo dándomelas de fashionista y con ganas de tomarme muchos fotos, ya que por fin volvía a Europa después de muchos anos, salí con una chaqueta hermosa pero que no me cubría en lo absoluto del frío, por lo cual me enfermé.

Después de haber conocido casi medio Madrid, nos fuimos a la casa a descansar para poder pararnos a las 5am y agarrar nuestro primer vuelo interno con destino a la ciudad del átomo y del famoso Manneken Pis, pero cuando llegamos y agarro wifi me llega un correo de Ryanair diciendo que mi vuelo había sido cancelado por una huelga en el aeropuerto de Bélgica.

Queríamos morir, la verdad yo soy super estresada cuando me pasan cosas como estas, pero por alguna razón Eduardo y yo supimos reaccionar y en vez de desesperarnos empezamos a buscar soluciones. Llamamos a todas las aerolíneas de vuelos internos y todas estaban full o los pasajes super caros, no se podía llegar a Bélgica ni a sus alrededores y un pasaje para Amsterdam para adelantar nuestra llegada por un día costaba más que lo que nos habían costado todos los pasajes internos. Lo cual era UNA LOCURA!

Después de varias horas buscando pasajes y distintas opciones, conseguimos una por Air Europa con destino a Dusseldorf, una ciudad de Alemania muy cerca de Amsterdam y desesperados la tomamos. Obviamente nos salieron super costosos los dos boletos pero era nuestra única opción si de verdad queríamos continuar nuestro Eurotrip.

Al día siguiente, cuando llegamos al aeropuerto de Madrid para tomar nuestro vuelo con destino a Dusseldorf, había una tormenta tanto en Madrid como en Dusseldorf y minutos mas tarde el capitán anuncia que nuestro vuelo había sido demorado 2 horas, se podrán imaginar íbamos a perder la conexión con el tren que teníamos, simplemente nos reíamos y decíamos no lo podemos creer.

Después de media hora en el avión sentados, oímos que teníamos permiso para despegar así que los cálculos daban, justos pero daban, íbamos a tener que correr un poco cuando aterrizaremos.

Llegamos, sacamos las maletas y nos metimos en Uber para pedir un taxi que nos llevara a la estación central, pero el Uber nos marcaba una tarifa exagerada, por lo que Eduardo decidió que la mejor opción era tomar el tren interno del aeropuerto que te llevaba a la estación central.

Corrimos, compramos el ticket y justo cuando íbamos a llegar, nos cerraron la puerta en la cara. Ahora teníamos que esperar que el tren fuera hasta la estación central y se devolviera. Admito que allí si empece a colapsar, me desesperé y discutí con Eduardo que porque no habíamos agarrado el Uber.

Cuando volvió el metro, respiré. Menos mal que solo te daba chance a que te montaras y arrancaba por lo cual nos quedaban 20 minutos para que nuestro tren hacia Amsterdam pasara por la estación.

Llegamos, corrimos, compramos algo de comer y VOILA justo a tiempo para nuestro super tren, llegamos esa día a Amsterdam a las 10:30 de la noche, después de un día cargado de estrés, por lo que esperamos las doce en el cuarto, cantamos cumpleaños y nos acostamos a dormir.

Teníamos demasiado sueno y yo un gripón que no les quiero contar

FIN.

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